Hoy robamos a: algo más que traducción

Otro curioso blog que me ha vuelto a demostrar que hay un blog para cada tema del que se puede decir algo. Algo más que traducir es un blog sobre consejos y recursos para traductores profesionales y recorriéndole me he dado cuenta de algunas problemáticas que tiene esta profesión tan callada pero tan útil.

Convertir o no convertir unidades, he ahí la cuestión

Uno de los primeros proyectos que realicé nada más comenzar a trabajar fue una voluminosa traducción sobre perforadoras de una instalación petrolífera. Ya han pasado algunos meses desde aquello, y es ahora cuando reflexiono acerca de algunas decisiones que tomé y que tuve que rectificar por exigencias del cliente y, por qué no, del mundo real. Estoy hablando de la conversión de unidades.

De siempre nos instruyen en la facultad para que tengamos en mente al receptor final de una traducción en todo momento. Por tanto, lo lógico es que si una medida se expresa en el sistema imperial de unidades (por ejemplo, pies o pulgadas), hagamos la conversión pertinente al sistema internacional de unidades (centímetros y milímetros respectivamente). Para ello, tenemos varias posibilidades.

La opción más rudimentaria sería averiguar la equivalencia de las unidades entre los diferentes sistemas y realizar la conversión con una calculadora. Evidentemente, esto conlleva mucho trabajo si en el texto abundan las unidades de medida y una alta probabilidad de error humano, por lo que conviene no seguir esta vía. La forma más efectiva, rápida y segura es utilizar software de conversión de medidas como Converber o una página web para el mismo fin como WWW unit converter, que es la que suelo utilizar yo.

Ahora que parece que todo está claro y disponemos de las herramientas adecuadas para traducir textos técnicos con abundantes medidas, nada parece indicar que tendremos problemas cuando nos enfrentemos a estas. Pues bien, lo que sucede en el mundo real es que los clientes no se fían de los traductores cuando realizan conversiones y que los operarios que utilizarán la máquina o dispositivo cuyo manual traducimos entenderán normalmente las medidas del sistema imperial. Sí, así de sencillo y contundente.

¿Desconfianza por parte de nuestro cliente? ¿Por qué? ¿Acaso no nos paga para traducir un manual altamente complejo? La razón es muy simple, y es que cualquier conversión que hagamos siempre correrá el riesgo de que sufra las consecuencias de un error humano, lo que puede provocar un efecto bastante nefasto. Parece una tontería, pero incluso la vida de una persona puede estar en serio peligro por un error de conversión.

Así pues, y aunque parezca triste, muchas veces ni siquiera tendremos que convertir unidades básicas como pies por centímetros por motivos de coherencia a lo largo de un manual, aunque al menos siempre será conveniente sustituir el punto decimal que es tan común en cifras de textos en inglés por una coma decimal como siempre se ha usado en español. Por tanto, si trabajamos con un texto muy largo donde abundan cifras, lo mejor es contactar con el cliente y preguntarle qué es lo que quiere exactamente exponiendo bien la situación, ya que de lo contrario puede creer que no tenemos mucha idea sobre lo que hacemos.

Así que ya sabéis, a menos que el texto sea corto o no demasiado especializado, en cuyo caso sí conviene realizar cuidadosamente una conversión, es mejor prevenir que curar. A mí ya me pasó que perdí mucho tiempo realizando conversiones que encima tuve que deshacer. Huelga decir que también debemos pensar quién es el receptor final de nuestra traducción y que, si trabajamos con Idiom Desktop Workbench, utilicemos la función Check Numbers para mayor seguridad una vez finalicemos nuestra traducción.

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2 comentarios en “Hoy robamos a: algo más que traducción

  1. Vaya, muchas gracias por el “robo” y por tus palabas 🙂 ¡Si es que hasta la traducción de manuales de lavadoras y microondas puede resultar apasionante (aunque no siempre divertida, claro)! 😛

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